por Administrador » Mar Oct 20, 2009 2:37 pm
"Desde Nafarroa nos envían este escrito "políticamente incorrecto" para reflexionar sobre la manifestación del pasado sábado"
CUANDO LA MAREA NOS ARRASTRA
La detención de militantes significativos de la IA convencional ha provocado una marea político-mediática de brocha gorda que nos ha arrastrado a unas formas de debate que sólo beneficia a los que viven de la tensión frentista. No es fácil escribir estas notas cuando tienes la convicción de que no van a ser “políticamente correctas”; de que lloverán tortas de ambos frentes.
En mi concepción de democracia y de libertad no cabe ese nuevo clericalismo que reza en la democracia española de que “lo que es legal es democrático”, y de que “hay que ser demócrata de acuerdo al canon de la Ley, empezando por la de Partidos”. Para mí ser demócrata es una opción personal, no una obligación. Las ideas no delinquen y creo que cualquiera puede ser liberal, comunista, falangista, socialista, democristiano o batasuno si ésa es su opción.
Las detenciones de la pasada semana, incluso después de leer el auto judicial, encarcelan ideas, aplican los tribunales para luchar contra la política. Y lo hacen de una manera especialmente perversa y reiterada; a través de una cadena que une intereses políticos / filtraciones judiciales a pesar del secreto / utilización de prensa amiga. Llámense cocineros vascos que pagan el impuesto, caso Gürtell, detención de Pablo Muñoz o las detenciones de la última semana, por poner varios ejemplos.
Resultaba curioso escuchar en Ganbara al periodista de PRISA Luis R. Aizpiolea suficientemente informado a la espera del auto, o escuchar en la radio que una determinada agencia de noticias “amiga” llamaba a la sede de Aralar con suficiente antelación para conocer el parentesco de Zabaleta con una de las personas que iba a ser detenida. La rapidez de actuación judicial con la teoría del “entorno” y la acción preventiva contrasta con el aletargamiento en la persecución de los policías que filtraron la operación “Faisán” a los extorsionadores. Mucha instrucción y poca administración de justicia. Esto no es bueno para la democracia.
Se levanta un frente de discurso mediático que nos dice cosas como “los que critican estas detenciones favorecen al entorno etarra” o “acudir a la manifestación de San Sebastián es el mayor golpe a la lucha por la deslegitimación de ETA”.
Por otro lado, en contra de estas detenciones, además de los que defendemos la libertad de hacer política, se levanta un frente en defensa de un proceso “de hondo calado” para cambiar el panorama político vasco. Un proceso de acumulación de fuerzas abertzales, con exclusión expresa del PNV, que haría posible la desaparición de ETA de la vanguardia de la izquierda abertzale.
A la defensa de las libertades democráticas que supone la oposición a estas detenciones, se le va superponiendo un discurso de que “se intenta detener a los que lideran el abandono de la violencia por parte de ETA”. Se nos dirá que hay que acumular fuerzas para hacer fuertes a esta corriente de la IA frente a ETA. Se nos dirá que hay que preparar una pista de aterrizaje adecuada para el fin de la violencia. Se nos dirá, además, que, frente al polo españolista, los abertzales debemos unirnos. También habrá quien diga, con la mejor voluntad, que hay que mirar para otro lado con tal de conseguir la paz, que “por la paz tres avemarías”. Éstos nos dirán que hay expertos en conflictos internacionales que están apoyando el proceso; y los del otro frente nos dirán que sus mejores expertos internacionales son el Tribunal de Estrasburgo para santificar la Ley de Partidos.
En la multitudinaria manifestación de Donostia estuvieron presentes las dos posiciones frente a las detenciones. La de los que sólo defendían la libertad de hacer política, y la de los que jaleaban procesos frentistas excluyentes, incluyendo insultos a parte de los manifestantes. Para defender las libertades democráticas yendo a esa manifestación no hace falta ser abertzale; basta con creer en la libertad de opinión y de hacer política. En otras manifestaciones multitudinarias en las que hemos participado contra ETA también se nos ha intentado llevar al redil del otro polo.
Los que no creemos en políticas frentistas somos los que sufriremos con todo esto. Hay que defender el derecho a tirar un chupinazo por parte de los que han conseguido ese derecho en las urnas, aunque sepas que te machacarán desde el frente oficial, y aunque sepas que un cabezudo y aquél a quien has defendido te la van a jugar. Hay que defender el derecho a que personas como las detenidas puedan desarrollar sus ideas políticas , aunque sepas que su objetivo político pasa por acabar con el proyecto pluralista que representa el nacionalismo del cauce central, y aunque sepas que los otros nos acusarán de legitimar a ETA.
Por eso, a la brocha gorda gubernamental le debemos oponer el pincel fino de la defensa de las libertades . Es peligroso no oponerse o no luchar contra la perversa cadena a la que se van acostumbrando desde las instancias gubernamentales: intereses políticos + instrucción judicial + filtraciones interesadas a la prensa amiga. Debemos oponernos a la utilización de la “legislación especial para recortar libertades de manera excepcional”, porque perdemos todos; al fin y al cabo, cuando se persigue al “entorno” nunca se sabe dónde se puede acabar.
Y también frente a la brocha gorda de “por la paz tres avemarías”, debemos poner el pincel fino de luchar contra el vanguardismo de los que usan la razón de la fuerza, de los que no tienen credibilidad porque han engañado demasiadas veces. Los detenidos tienen todo el derecho a construir o inspirar procesos políticos de acumulación de fuerzas para conseguir posiciones de hegemonía; y los que no creemos en frentismos, ni en su forma de hacer política, tenemos todo el derecho de oponernos. Levantando la bandera de que a las expresiones de carácter ideopolítico se les combate desde el debate y análisis político, y no desde la policía o los tribunales.
Que no nos arrastre la marea. Ni la de unos, ni la de otros.
J.G. AGIRRE